Zaplana se apunta al Inem ¿o no?
Quién pueda pensar que ‘meterse’ a político es una profesión mal pagada que se lo pregunte a Eduardo Zaplana y a toda esa cohorte de ex ministros, ex secretarios de Estado y ex de la Administración, que es interminable. Bastan unos pocos años en el Congreso o en el Gobierno de turno y después a recoger los réditos acumulados durante ese tiempo de amistades y colegas.
Zaplana ha sido el último en salir. El ‘pobre’ habrá estado estudiando durante días qué iba a hacer tras abandonar la política, haciendo números para ver cómo llegar a fin de mes, sopesando cómo hacer frente a los pagos del banco, buscando las ofertas en el super para poder llenar la cesta de la compra… Su nuevo destino: delegado de Telefónica para Europa y miembro de los consejos de administración de Telefónica O2 Europe y de Telefónica O2 Republica Checa.
La ley de incompatibilidades debería contemplar estos supuestos. Porque de nada sirve que la ley prohíba ocupar puestos en la empresa privada que tengan relación directa con el cargo que se ha ocupado, si luego ex cargos públicos pasan a desempeñar funciones indirectas y de representación, es decir, trabajos de captación de grandes clientes e importantes contratos gracias a sus pasados como responsables políticos en áreas como obra pública, telecomunicaciones, industria farmacéutica, ingenierías, etc. Se deberían perseguir y prohibir ese tipo de prebendas.
Actualización de ‘Zaplana se apunta a la lista del Inem ¿o no?’ (II)
No se puede decir tanto en tan poco espacio. Simplemente, ¡genial!
Mayo 28, 2008 at 1:57 pm
Si mis padres me volvieran a preguntar: ¿niño que quieres ser de mayor? Les diría, sin pestañear y comiendo los mocos, que político, sin lugar a dudas. Es una buena inversión. Es como el que se apunta al paro para hacer un cursillo que luego le sirva para encontrar trabajo. Zaplana lo ha sabido hacer, qué tio más listo. Yo, de mayor, quiero ser como Zaplana, un tío listo, y que curre Rita la cantaora.
Mayo 29, 2008 at 10:57 am
Hay profesiones que son vocacionales, pero hay otras que son vacacionales, como la política. Muchos (y no digo todos, porque siempre hay que pensar que hay gente honrada) lo planifican. “Me saco el carnet de un partido; voy escalando puestos; hago importantes amistades y, llegado el momento, me independizo”… Y ¡qué casualidad! que siempre se conoce a alguien que conoce a otro que te puede colocar en un trabajo del que, curiosamente, has tenido algún tipo de relación durante tu carrera política. Esa es la honestidad de muchos políticos que buscan el bien público… ¡JA! (con pedorreta vocal añadida)